viernes, 2 de diciembre de 2011

LA CONSTRUCCIÓN DE LA LUZ




Desde la mesa lejana de un mercader fenicio en el mediterráneo, al bosque indivisible del trópico que perdona. Desde los frenéticos injertos de hierro entre ciegos, ocupados en mermar la estirpe en las zanjas de la guerra, hasta  el reinado de las poderosas cajas de pandora, todo ha sido un transcurrir entre el esmalte y la ceniza. Todo ha sido empujar un corazón latiendo fango, esperando florezca una lengua intrépida, capaz de unas pocas palabras. Contra el abismo las palabras son cortas y tienen tímpanos de piedra, y aún así, son poderosas como el agua, que se cuela entre rocas y huesos, y aniquila sueños, y permanece en pie de guerra. En estos tiempos regentados por la oscuridad, dueña del último laberinto, las palabras venderán cara su derrota; esquivarán el aire usado, soldarán compuertas, recogerán los pedazos, nombrarán una llama alta y cristalina, e invocarán las grietas brillantes para retar a las sombras en una última carga, antes que se disuelvan los gritos. Sólo necesitamos esa minúscula victoria, en una guerra perdida de antemano en lo profundo. Lo necesario para poder construir la luz.


.

2 comentarios:

Ophir Alviárez dijo...

Todo ha sido empujar un corazón latiendo fango y las palabras, claro...

Alguna vez la luz.

Ophir

Girasol dijo...

Una visita no planeada, pero gratificante.

Saludos.