viernes, 13 de enero de 2012

CONVERSACIÓN




Este lugar vacío a mi lado te espera para que hablemos. Ven a sentarte, que el tiempo es un conquistador inminente, y mis muros luchan por rendirse.
No subas la voz;  no despertemos a las bestias, que hoy finalmente descansan. Ven a soltar todos tus nudos, ven a disecar esos ángeles mentirosos, ven a mostrarme los secretos de tu diapasón. Háblame de batallas emancipadoras corriendo por tu sangre, del miedo a la muerte por culpa de una estrella, de las sonrisas falsas desplegadas como anzuelos, de las poluciones fugitivas en honor a  breves dulcineas. Recuerda los tiempos en que la piel era breve, desempolva tu ejército de iguanas, y háblame de tu camino desde la semilla, y de los cielos tibios que se han escurrido entre nuestros dedos acobardados.
Cuéntame de las ciudades burdel, de las ciudades templo, y de las ciudades amables también. Cuéntame de la envidia a los pájaros, y de los dioses histéricos que viven escondidos. Tráelo todo limpio y sin tiempo;  coloca los pedazos bajo la lámpara, hagamos un último exorcismo, que filtre la sangre, que la limpie de lodo y de dientes, que construya un mapa para navegar entre mitologías, una astronomía redentora.
Ven a sentarte conmigo, tengamos esta última conversación, separemos de entre las piedras los talentos olvidados. Yo sólo puedo ofrecerte miserias conocidas, caleidoscopios del dolor, sombras lejanas de lo que fueron sueños hace mucho,  y un par de poemas maltrechos, que me han costado la vida, y que recito con gusto, si ayudan a secar tu frente y te dan alivio.


.

1 comentario:

Kira dijo...

me encanta esta transición a prosa poética.